Preparando la tierra
Una tarde para preparar el terreno: alabar, compartir la Palabra y disponer nuestros corazones para lo que Dios quiere hacer. Mientras seguimos creciendo como ministerio, aprendemos que antes de sembrar también hay que trabajar la tierra.

3 de septiembre de 2026
Una tarde de alabanza, Génesis y planeación: volvimos al Parque Obrera para compartir la Palabra, cantar y pensar juntos cómo seguir creciendo como ministerio.
Esta vez estuvimos Gustavo, Jaime, Leonardo, Jesús y Marco. Llegamos alrededor de las 4:00 de la tarde y nos quedamos hasta cerca de las 7:00, otra vez en el kiosco del parque.
Alabanza en el kiosco
Gustavo tocó la guitarra y cantó, los demás lo acompañamos cantando. No estuvimos solos. Hubo personas del parque escuchando, pocas pero importantes. Entre ellas, un hombre que iba pasando con una caja de cosas para vender. Al escuchar la alabanza, dejó la caja en el suelo y se puso a adorar a Dios, levantando las manos con una entrega que se notaba a distancia. Más tarde alguien del grupo se acercó a platicar con él. Resultó ser una persona muy versada en la Palabra, que en algún momento estuvo cerca de Dios y hoy se encuentra en situación de calle y en un proceso de vicio. Fue un recordatorio de algo que hablamos mucho ese día: nadie está tan lejos como para que Dios no lo alcance, y muchas veces las personas que menos esperamos son las que más conocen la Palabra.
También se presentó un momento incómodo: una persona ajena al grupo llegó al kiosco mientras estábamos ahí, sacó una botella (parecía de spray o desodorante) y la puso en el piso como si la estuviera "bendiciendo". La levantó con un gesto que podía leerse como respeto o como lo contrario, y después la aventó hacia unos niños que estaban cerca, cayendo al suelo junto a ellos. Nadie salió lastimado, pero fue un recordatorio de por qué oramos también por los que están alrededor mientras alguien más predica o canta: cubrir el ambiente en oración, no solo el mensaje.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:13)
Génesis: el comienzo de todo
Después de esa primera alabanza, Marco pasó al frente y leyó Génesis 1, desde la creación de la luz hasta el séptimo día, cuando Dios descansó de su obra. Con esa base, Leonardo comenzó a predicar. Más adelante Gustavo volvió a tocar y cantar, y al terminar esa segunda alabanza Leonardo retomó la palabra para cerrar el mensaje de la tarde.
Dios hizo un trabajo excepcional, y lo podemos ver a través de nosotros. Nos hizo perfectos, pero nosotros nos complicamos la existencia.
El mensaje habló de algo que a todos nos toca: Dios creó todo pensando en que fuéramos felices, pero muchas veces no lo disfrutamos porque nunca estamos conformes con lo que tenemos. Queremos más, y más, y más, olvidando que nada de eso nos lo vamos a llevar.
Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura. (Mateo 6:33)
Se habló también de lo que significa vivir cautivos (de un vicio, de una rutina, de lo que sea) y de que la verdadera libertad y la verdadera felicidad no están lejos de nosotros: están en Dios.
De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Y como siempre que hablamos de nuestros hijos, se tocó el tema del tiempo: cuánto le dedicamos al trabajo y a las distracciones, y cuánto a Dios y a ellos. Se habló con honestidad de corregir con amor, y de enseñarles desde pequeños quién es Dios.
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6)
Cerramos esta parte con algo que se repite cada vez que salimos: no se trata de ser religiosos, sino de tener una relación real con Dios. La religión no salva; una relación con Él, sí.
Se compartió también un versículo que hemos adoptado para declarar en los momentos difíciles: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13
Después del servicio: pensando en lo que sigue
Al terminar, nos quedamos platicando sobre cómo seguir organizando las próximas reuniones: empezar y terminar en oración, dejar espacio para varias alabanzas, un testimonio y el mensaje, tratando de que todo dure entre dos y dos horas y media.
Pedimos a Marco que cerrara con una oración:
"Señor, gracias por este día, gracias por permitirnos servir a tus caminos. Gracias por alinearnos, por permitirnos ser luz ante esta comunidad. Danos fuerzas para seguir haciendo crecer este ministerio, que solo tú puedes hacer crecer. Ábrenos el entendimiento para que tu mensaje llegue a través de nuestras bocas a estas personas que también son tus hijos. Queremos estar cada vez más cerca de ti, que nuestros corazones dejen de ser piedra y se vuelvan carne, para ser sensibles a tu palabra y dar las buenas nuevas. Toda la gloria y la honra sean para ti, en el nombre de Jesucristo. Amén."
Platicamos de lo lejos que hemos llegado desde que empezamos, siendo apenas unos pocos, y de repartirnos mejor las tareas dentro del ministerio. Coincidimos en algo importante: Dios escucha a todos por igual y todos estamos capacitados para esta obra si aprendemos a practicar lo que Él nos enseña, repartiendo la carga entre todos.
Nosotros sembramos y regamos, pero Dios da el crecimiento. (1 Corintios 3:6)
También hablamos de la parábola del sembrador "la semilla que cae en el camino, entre piedras, entre espinos y en tierra buena" como una imagen de lo que hacemos cada vez que salimos a compartir la Palabra: sembramos la semilla, sin saber en qué corazón llegará a dar fruto. Probablemente, este será el tema que abordaremos la siguiente semana.
Queremos obsequiar biblias: no tenemos todavía una fecha fija, pero estamos confiados en que Dios proveerá para dárselas a quienes las necesiten. Leonardo ya ha regalado varias por su cuenta. También surgió otra vez la idea de hacer camisetas con el logo de Raíces y de SeamosLUZ, aunque por ahora seguimos platicándolo con calma, estamos más enfocados en fortalecer el ministerio en su sustancia que en su imagen.
Terminamos la tarde entre bromas, anécdotas y planes para la siguiente salida, con la misma convicción de siempre: estamos aquí por convicción, para ser luz en la vida de otros.
Ese día se tomaron varias fotos y videos, incluidos los que grabó Gustavo, puedes ver más en su Instagram, TikTok y Facebook.
Esta experiencia forma parte del ministerio SeamosLUZ, un grupo de hermanos que busca compartir la Palabra de Dios y llevar un mensaje de amor, esperanza y fe a nuestra comunidad. Servimos como parte de la Iglesia Raíces, bajo la cobertura de nuestro pastor Héctor Bañaga.
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